Es el error más repetido y el más fácil de corregir. Mucha gente paga cada mes por una potencia muy por encima de la que llega a usar; se ve enseguida mirando el histórico de consumo. Se ajusta sin cambiar de compañía y el descuento aparece en la siguiente factura.
Lo que pagas por cada kilovatio hora consumido, y lo que se lleva la distribución. Aquí es donde compiten de verdad las comercializadoras, y donde las diferencias entre una tarifa y otra pueden ser grandes sin que se note a simple vista.
Desde que existe la discriminación horaria, no consume igual quien pone la lavadora a las tres de la tarde que quien la pone a las once de la noche. Miramos tu curva real de consumo antes de recomendarte nada: una tarifa con discriminación horaria es excelente para unos perfiles y peor para otros.
Mercado regulado o mercado libre, con permanencia o sin ella, con servicios añadidos que quizá nunca has usado pero pagas todos los meses. Lo desglosamos para que veas cuánto de tu factura es luz y cuánto es otra cosa.
Si estás en el segundo grupo, te lo decimos. No cobramos por el estudio, así que no tenemos ningún motivo para empujarte a un cambio que no te sirve.
En un local, una tienda o una oficina el consumo es mayor y suele haber más que revisar: potencia sobredimensionada desde la apertura, tarifas contratadas hace años, o varios puntos de suministro sin una revisión conjunta. La auditoría energética para negocio no tiene coste adicional y funciona igual que la del hogar: miramos, comparamos y te enseñamos los números.
Pedir auditoría para mi negocioNo. Cambiar de comercializadora es un trámite administrativo: la instalación, el contador y la red de distribución siguen siendo los mismos. No hay ningún corte.
Entre dos y tres semanas en aparecer reflejado en tu factura, según el ciclo de facturación que tengas.
Puedes, pero conviene mirar la penalización antes. Lo comprobamos en el estudio y lo restamos del ahorro: si no sale a cuenta, te lo decimos.
Perfecto. En ese caso te decimos qué puedes ajustar con ellos —normalmente la potencia contratada o el tipo de tarifa— para pagar menos sin moverte.
Una factura reciente. Si al final decides cambiar, harán falta el DNI y un número de cuenta, como en cualquier contratación.