Casi todas las ofertas tienen un precio promocional de doce meses y otro a partir del mes trece. La diferencia puede ser de más de diez euros al mes. Comparamos el precio a dos años, que es el que vas a pagar de verdad.
Que una operadora dé servicio en tu ciudad no significa que llegue a tu portal. Comprobamos qué tecnología tienes disponible —fibra hasta el hogar, o soluciones sobre cobre o radio— antes de recomendarte nada.
Contratar un giga porque está de moda no mejora nada si en casa hay tres dispositivos. Miramos cuánta gente se conecta, si hay teletrabajo o televisión en streaming en varias habitaciones, y ajustamos.
Cuánto tiempo te atas, qué pasa si te mudas, y si el router es tuyo o hay que devolverlo. Detalles que solo aparecen cuando quieres darte de baja.
Las mejores condiciones del mercado están casi siempre en los paquetes que combinan fibra y líneas móviles, no en las tarifas sueltas. Si vas a revisar una, merece la pena revisar las dos a la vez: es donde solemos encontrar el mayor margen de todo el bloque de telecomunicaciones.
Revisar fibra y móvil a la vezEn un local, la conexión suele ser crítica: el datáfono, la caja, la reserva online. Además del precio miramos qué compromiso de disponibilidad ofrece cada operadora, si hay servicio de respaldo y qué tiempos de reparación se comprometen por contrato. Salir un día sin conexión cuesta más que la diferencia de la cuota.
Revisar la conexión de mi negocioNo debería. El alta de la nueva operadora se programa antes de la baja de la anterior. En algunos casos hay una ventana de unas horas el día de la instalación, y te avisamos con antelación.
Sí, el fijo también se porta.
La mayoría de las operadoras permiten trasladar el servicio sin penalización si hay cobertura en la nueva dirección. Si no la hay, la cosa cambia; lo miramos antes de que firmes.
Sí. Es lo primero que hacemos, porque condiciona todo lo demás.